En Colombia, la muerte de Sara Milena Echavarría Alcendra, de 30 años, durante una cirugía estética en Barranquilla sigue generando preguntas y pedidos de justicia por parte de su familia.
Los allegados sostienen que no se trató de una complicación médica imprevisible, sino de un presunto homicidio, por lo que exigen que las autoridades esclarezcan lo ocurrido.
Sara Milena falleció el miércoles 22 de julio, mientras era sometida a una lipoescultura en la Clínica Diamanti Boutique, donde también tenía programados procedimientos estéticos en los senos y el abdomen.

Clínica asegura que siguió los protocolos
Un día después del fallecimiento, la Clínica Diamanti Boutique emitió un comunicado en el que aseguró que el procedimiento se realizó respetando la lex artis, los protocolos médicos y las guías vigentes para la cirugía plástica.
La institución indicó que toda intervención quirúrgica implica riesgos intrínsecos e imprevisibles que, pese al cumplimiento de las normas médicas, pueden derivar en desenlaces fatales.
Además, expresó sus condolencias a la familia y manifestó que colaborará con las autoridades durante el desarrollo de la investigación.
Sin embargo, los familiares consideran que el comunicado no explica con claridad cuál fue la causa de la muerte.
El padre asegura que cumplió todos los requisitos
Rosier Echeverría, padre de la mujer, afirmó que su hija realizó todos los exámenes médicos exigidos antes de la cirugía.
Según contó, los resultados fueron satisfactorios y la intervención fue programada después de cumplir todos los requisitos establecidos.
También recordó que la mañana del procedimiento Sara Milena le informó que ya se dirigía hacia la clínica, luego de dejar a su hija en el colegio.
El padre explicó que durante varios meses su hija se preparó para la operación.
Según dijo, pasó de 100 a 69 kilogramos, siguiendo las recomendaciones médicas para poder someterse al procedimiento estético.
Denuncian ofrecimiento de dinero
Rosier Echeverría denunció que, tras la muerte de su hija, desde la clínica les ofrecieron devolver los 65 millones 300 mil pesos que habían pagado por la cirugía.
De acuerdo con su versión, el ofrecimiento estaba condicionado a que el cuerpo no fuera trasladado a Medicina Legal.
En cambio, les habrían solicitado que una funeraria recogiera el cuerpo directamente para llevarlo a las honras fúnebres.
Los familiares aseguran que ese procedimiento impediría la práctica de exámenes forenses y criminalísticos que consideran fundamentales para esclarecer el caso.
El esposo pide que el caso sea investigado
Carlos Hernández, esposo de Sara Milena, también pidió justicia y afirmó que la muerte ocurrió durante el procedimiento quirúrgico.
Según su declaración, una cánula habría perforado el corazón de su esposa mientras era sometida a la lipoescultura.
El hombre sostuvo que las autoridades deben investigar a profundidad lo sucedido y establecer las responsabilidades correspondientes.
Además, aseguró que su esposa ingresó al quirófano con la expectativa de cumplir un sueño y confiando en que todo saldría bien.
Mientras avanzan las investigaciones, la familia insiste en que el caso no quede impune y espera que los resultados de las diligencias judiciales permitan esclarecer las circunstancias en las que ocurrió la muerte de Sara Milena.