Juan Pablo Vargas Becerra

En Colombia, el asesinato de Juan Pablo Vargas Becerra, un conductor de plataforma de 26 años, continúa causando conmoción mientras su familia exige que el crimen no quede impune.

Juan Pablo fue atacado durante la madrugada del 22 de julio en el barrio Soratama, en la localidad de Usaquén, en Bogotá.

El joven había aceptado un servicio solicitado mediante una aplicación de transporte, sin imaginar que se trataba de un asalto.

Los responsables, dos ciudadanos venezolanos, presuntamente lo obligaron a detener el vehículo para despojarlo del automóvil.

A pesar de obedecer las órdenes de los delincuentes, Juan Pablo fue atacado con arma de fuego.

“No me hagan nada, ya me bajo”, fueron las palabras que pronunció el conductor antes de recibir varios disparos.

Un crimen registrado en video

El hecho quedó registrado por cámaras, cuyas imágenes generaron indignación en todo el país.

En el video se observa que Juan Pablo descendió del vehículo sin oponer resistencia.

Sin embargo, los atacantes le dispararon en repetidas ocasiones.

Según las imágenes, cuando el conductor intentó levantarse para escapar, volvió a ser atacado hasta perder la vida.

Para la familia, el video constituye una prueba contundente de la violencia con la que actuaron los responsables.

 

Había llegado a Bogotá buscando oportunidades

Juan Pablo Vargas Becerra era oriundo del municipio de Belén, Boyacá.

Familiares y conocidos lo describen como un hombre honesto, trabajador y dedicado por completo a su familia.

Su principal motivación era garantizar un mejor futuro para su hija y apoyar económicamente a sus padres.

De acuerdo con sus allegados, llevaba apenas unos días viviendo en Bogotá.

Había dejado Belén debido a la falta de oportunidades laborales en su municipio.

Encontró en las plataformas de transporte una alternativa para generar ingresos mientras reunía dinero para cumplir otro objetivo.

Según contó su padre al diario El Tiempo, Juan Pablo esperaba renovar su licencia de servicio público.

Su intención era regresar a trabajar como conductor del bus municipal que cubría la ruta entre Belén y Duitama.

La familia pide una condena ejemplar

Los familiares aseguran que el crimen pudo evitarse.

Afirman que los delincuentes ya habían logrado apoderarse del vehículo y no existía ninguna necesidad de quitarle la vida.

Las imágenes hablan por sí solas. Lo único que pedimos es que se haga justicia y que estas personas no recuperen la libertad por vencimiento de términos o por cualquier maniobra jurídica. Queremos una condena ejemplar”, expresó un allegado.

También lamentó las consecuencias que dejó el crimen para la familia.

Lo más doloroso es que ya tenían el carro. No había necesidad de quitarle la vida. Un vehículo se puede recuperar, pero una vida jamás. Hoy una niña quedó sin su papá y una familia destruida”, manifestó.

Belén le dio el último adiós

Las exequias de Juan Pablo Vargas Becerra se realizaron el 26 de julio en Belén, Boyacá.

Familiares, amigos y habitantes del municipio acompañaron el recorrido fúnebre para despedir al joven.

La ceremonia estuvo marcada por el dolor de quienes lo conocieron y aún no encuentran explicación para lo ocurrido.

Mientras tanto, el proceso judicial continúa contra los dos capturados, quienes deberán responder por el homicidio.

El padre de la víctima reiteró el llamado para que el caso llegue hasta las últimas consecuencias.

Lo único que exigimos es que este crimen no quede impune y que quienes acabaron con la vida de Juan Pablo respondan con todo el peso de la ley. Que ninguna otra familia tenga que pasar por este dolor”, afirmó.

ENLACE AL VIDEO

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