Con profundo dolor informamos el fallecimiento de Isabel, quien había sido objeto de una cadena de oración comunitaria tras sufrir un derrame cerebral que comprometió gravemente su salud.
Hace poco, familiares y allegados habían solicitado públicamente el apoyo espiritual de la comunidad, pidiendo oraciones por su recuperación ante la delicada situación en que se encontraba la mujer.
La respuesta de quienes recibieron el mensaje fue inmediata y solidaria, con cientos de personas uniéndose en oración con fe y esperanza, pidiendo a Dios que le concediera la recuperación y la fortaleza necesaria.
En aquel momento, quienes compartieron la solicitud expresaron que Dios tenía el control de la situación, invitando a la comunidad a mantener la fe y a acompañar espiritualmente a la familia en ese trance difícil.

Lamentablemente, Isabel no logró superar las complicaciones derivadas del derrame cerebral que sufrió, y su partida fue confirmada en horas recientes, dejando un profundo dolor entre quienes oraron por ella.
La noticia de su fallecimiento tomó por sorpresa a muchos que aún aguardaban con esperanza noticias positivas sobre su evolución, convirtiendo la espera en luto de manera repentina e inesperada para toda la comunidad.
Quienes gestionaron la cadena de oración agradecieron públicamente a todas las personas que se sumaron al llamado espiritual, reconociendo con gratitud la solidaridad demostrada ante el dolor de una familia que lo necesitaba.
Su fallecimiento deja un vacío profundo e imposible de llenar entre sus familiares y seres queridos, quienes enfrentan uno de los momentos más duros que puede atravesar una familia ante la pérdida de un ser amado.

En estos momentos de dolor, la comunidad que la acompañó en oración se vuelca nuevamente hacia su familia, esta vez para brindarles el apoyo y el consuelo que solo la fe y el amor colectivo pueden ofrecer.
Familiares, amigos y todos quienes la conocieron reciben las condolencias de quienes siguieron su situación, unidos en la certeza de que Isabel descansa hoy en un lugar mejor junto al Todopoderoso.
Elevamos una oración pidiendo a Dios que reciba el alma de Isabel en su santa gloria, que ilumine su camino eterno y que brinde paz y resignación a cada uno de sus seres queridos.
Paz a su alma. Isabel vivirá en el corazón de quienes la amaron y en la memoria de una comunidad que se unió en fe durante sus últimos días con la esperanza de verla recuperada.
