Andrés David Garavito Barrera

En Colombia, la muerte de Andrés David Garavito Barrera, conocido como Andresito, causó conmoción en el asentamiento humano Brisas de Nariño, en Villa del Rosario, Norte de Santander.

El joven fue asesinado la noche del domingo 17 de mayo dentro de la vivienda donde vivía junto a su mamá, su hermanita y otros familiares.

Una porción de papas chorreadas quedó servida sobre la mesa, intacta, mientras la familia enfrentaba la tragedia ocurrida dentro de la humilde casa de madera y zinc.

  

Un día que parecía normal

Según sus familiares, Andrés pasó gran parte del domingo en casa hasta que recibió la llamada de un amigo que necesitaba ayuda tras sufrir una caída en motocicleta.

El joven salió en su motocicleta nueva, vehículo que apenas comenzaba a pagar y que representaba uno de sus mayores logros recientes.

Horas después regresó acompañado de su pareja sentimental, con quien sostenía una relación desde hacía aproximadamente dos semanas.

Antes de volver a salir, le pidió a su mamá que comprara papas chorreadas, una de sus comidas favoritas y una tradición familiar.

También le dijo que saldría con su novia a tomar unos granizados y que regresaría más tarde.

“Dios me lo cuide”, fueron las últimas palabras que aquella mujer le dijo a su hijo antes de verlo partir.

El ataque dentro de la vivienda

Cerca de las 10 de la noche, Andrés regresó a la vivienda y parqueó su motocicleta frente a la casa, como acostumbraba hacerlo diariamente.

Al entrar, se quitó el casco y lo colocó sobre un escaparate dentro de su habitación.

Ese fue el último movimiento que alcanzó a realizar antes del ataque armado.

De acuerdo con el relato de la familia, una persona armada apareció por detrás sin ser detectada por nadie dentro de la vivienda.

El agresor empujó a la novia de Andrés y luego disparó en varias ocasiones contra el joven, incluyendo impactos dirigidos a la cabeza.

Andrés cayó en el pequeño espacio entre la cama y la pared, muriendo prácticamente de manera instantánea dentro de su habitación.

Tras cometer el crimen, el atacante escapó corriendo por una zona boscosa cercana y no dejó rastros sobre su identidad.

El dolor de la familia

El sonido de los disparos alertó a los familiares, quienes encontraron la escena llena de sangre al ingresar a la habitación.

La madre del joven rompió en llanto mientras vecinos llegaban para tratar de entender lo ocurrido.

Poco después llegaron otros familiares, incluido el padre de Andrés David, de quien heredó su segundo nombre.

La Policía tardó más de una hora en llegar al lugar del crimen, según contaron allegados de la víctima.

Cuando los uniformados arribaron, encontraron a la familia devastada y a la madre repitiendo entre lágrimas una frase que marcó la tragedia.

Ahí están sus papas chorreadas, papi”, decía la mujer mientras observaba el plato que nunca pudo comer.

El CTI de la Fiscalía realizó el levantamiento del cuerpo y abrió una investigación para esclarecer el homicidio.

Los sueños que quedaron truncados

Familiares describieron a Andresito como un joven trabajador, humilde y lleno de metas para su futuro.

Actualmente estaba pagando un curso de enfermería porque soñaba con convertirse en enfermero, aunque enfrentaba dificultades económicas.

Incluso había organizado una rifa para reunir dinero y continuar costeando sus estudios.

Desde muy joven comenzó a trabajar y, en 2023, prestó servicio militar en Norte de Santander.

Después trabajó como vigilante en varias empresas de Cúcuta y también ayudaba a su padre en labores de construcción.

La reciente compra de su motocicleta era otra de las metas personales que había logrado cumplir.

Su última petición

El cuerpo de Andrés David será velado y sepultado en Villa del Rosario, municipio donde pasó gran parte de su vida.

Sus familiares también revelaron una frase que el joven había dicho tiempo atrás y que hoy cobra un doloroso significado.

Si algo me pasa, entiérrenme con la del rojinegro”, le pidió a su mamá, refiriéndose a una camiseta del Cúcuta Deportivo que había comprado este año.

Esa camiseta ahora lo acompañará en su último adiós.

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