En México, Christopher Antonio González Armas, de 15 años, falleció el lunes 21 de septiembre de 2026.
El adolescente permaneció 17 días hospitalizado después de que una estructura metálica de básquetbol le cayera encima.
El accidente ocurrió el viernes 4 de septiembre, alrededor de las 4:30 de la tarde, en la escuela primaria Amado Nervo.
El plantel está ubicado en la colonia La Gloria, en Tijuana, Baja California.
Christopher acudía al lugar para cumplir con su servicio social obligatorio, como parte de su formación en el CECyT Lázaro Cárdenas.

El accidente dentro de la escuela
Según los reportes, el joven se encontraba en una zona donde estaba instalada una estructura que sostenía un tablero y un aro de básquetbol.
La estructura metálica cedió repentinamente y cayó sobre Christopher, provocándole lesiones de extrema gravedad.
Entre las lesiones reportadas estuvieron fracturas en el cráneo y daños severos en el rostro y el tórax.
Después del accidente, fue trasladado de emergencia al Hospital General Regional número 20 del IMSS.
El adolescente permaneció internado en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, debido a la gravedad de sus lesiones.

La familia cuestionó las condiciones del plantel
Tras el accidente, familiares de Christopher señalaron que las condiciones de la infraestructura escolar ya habían generado preocupación entre algunos padres.
De acuerdo con la familia, padres y madres habían advertido meses antes sobre el deterioro de las canchas y la inclinación de las estructuras.
La madre del adolescente, Brenda Armas, también señaló que algunas zonas estaban marcadas como peligrosas.
Sin embargo, según su denuncia, esas áreas continuaban abiertas y no existían suficientes medidas para impedir el acceso.
La familia consideró que existían elementos para cuestionar la seguridad del plantel y pidió que se investigara lo ocurrido.

Dificultades durante la atención médica
Mientras Christopher permanecía hospitalizado, su familia también enfrentó dificultades relacionadas con algunos estudios médicos.
La madre explicó que el adolescente necesitaba un electroencefalograma para conocer con mayor precisión su estado neurológico.
Ante la falta de una fecha para realizar el examen, la familia recurrió a un juez y presentó un amparo para solicitar la atención especializada.
El IMSS informó posteriormente que Christopher había sido valorado por Neurocirugía el 6 de septiembre.
Según el instituto, en esa valoración se determinó que no necesitaba una intervención quirúrgica y que debía continuar bajo observación.
El IMSS también aseguró que el adolescente recibió los estudios, valoraciones y atención médica correspondientes.

Christopher permaneció hospitalizado
La familia continuó acompañando al adolescente durante los días posteriores al accidente.
Según los reportes, Christopher incluso tenía programada una traqueotomía, procedimiento utilizado para facilitar la respiración mediante una abertura hacia la tráquea.
El joven permaneció internado hasta que su estado de salud finalmente se agravó.
Después de 17 días de hospitalización, Christopher Antonio González Armas falleció el lunes 21 de septiembre de 2026.
La familia exige respuestas
Tras conocer el fallecimiento, los familiares utilizaron las redes sociales para exigir explicaciones sobre las condiciones de seguridad de la escuela.
La familia cuestionó que las instalaciones no hubieran sido revisadas adecuadamente antes del accidente.
También pidió que se investigue si las advertencias realizadas previamente por padres de familia fueron atendidas.
El caso generó nuevamente cuestionamientos sobre el mantenimiento y supervisión de la infraestructura escolar en Tijuana.
De acuerdo con la información publicada, el CECyT Lázaro Cárdenas activó el seguro escolar correspondiente tras el accidente.
La familia, sin embargo, señaló que la primaria Amado Nervo no se habría acercado para asumir gastos adicionales relacionados con la atención del adolescente.
La estructura involucrada en el accidente también fue señalada por los familiares como un elemento que debía ser revisado para evitar que otros estudiantes quedaran expuestos a situaciones similares.