Mónica Lizeth Beltrán, de 13 años

En Colombia, la familia de Mónica Lizeth Beltrán, de 13 años, recibió una noticia que había temido durante casi seis meses.

La menor había sido sacada de su vivienda por hombres armados en una zona rural de Tibú, Norte de Santander.

El hecho ocurrió el 2 de abril de 2026, cuando varios hombres llegaron hasta la casa donde Mónica permanecía junto a sus familiares.

Según los reportes conocidos, los hombres armados se llevaron a la niña contra su voluntad y desde entonces su familia comenzó una larga búsqueda.

Mónica estudiaba séptimo grado y sus familiares señalaron como responsable de su desaparición a una estructura de las disidencias de las FARC.

Esta organización tendría presencia en diferentes zonas del Catatumbo, región donde ocurrió la desaparición de la menor.

 

La búsqueda de la familia

Después de la desaparición, su padre, Ramón Darío Beltrán, realizó varios llamados públicos para pedir que respetaran la vida de su hija.

Durante meses, el padre solicitó ayuda y pidió a quienes mantenían retenida a Mónica que permitieran su regreso.

Sin embargo, durante gran parte de ese periodo la familia recibió muy poca información sobre el estado de la menor.

El único contacto directo que tuvieron con Mónica fue una videollamada de aproximadamente tres minutos.

Aunque fue muy breve, aquella comunicación representó para sus familiares una oportunidad para verla nuevamente después de varios meses de incertidumbre.

La noticia recibida en septiembre

El tiempo pasó y la familia continuó esperando alguna información que permitiera conocer el paradero de la adolescente.

Transcurrieron abril, mayo, junio, julio y agosto, mientras sus seres queridos mantenían la esperanza de volver a encontrarla con vida.

Pero el domingo 20 de septiembre, dos llamadas desde números anónimos cambiaron por completo la situación.

Las personas que se comunicaron con la familia informaron que Mónica había muerto, aunque inicialmente no entregaron detalles precisos.

Posteriormente, los familiares recibieron material audiovisual relacionado con el caso.

El cuerpo de la menor fue trasladado hasta Cúcuta, donde quedó a disposición de las autoridades para los procedimientos correspondientes en Medicina Legal.

Una versión todavía sin confirmar

Después de conocerse la muerte de Mónica, comenzó a circular una versión sobre lo que habría ocurrido durante el tiempo que permaneció lejos de su hogar.

Según esa versión, la menor habría intentado escapar junto con otros menores que también se encontraban retenidos.

La misma versión sostiene que su muerte pudo haber sido una represalia relacionada con ese supuesto intento de escape.

Sin embargo, esta información no ha sido confirmada oficialmente, por lo que las circunstancias exactas de la muerte continúan sin esclarecerse.

La familia todavía espera conocer qué ocurrió durante los casi seis meses que Mónica permaneció alejada de su hogar.

Una estudiante de 13 años

Mónica tenía apenas 13 años y cursaba séptimo grado cuando fue sacada de su vivienda.

Sus seres queridos la describían como una niña llena de vida, querida por sus compañeros y con deseos de continuar estudiando.

También tenía planes para su futuro y esperaba seguir adelante junto a su familia.

Su desaparición obligó a sus familiares a vivir durante meses con la incertidumbre de no saber dónde estaba ni cuáles eran sus condiciones.

Su padre mantuvo los llamados para pedir que respetaran su vida y permitieran que regresara a casa.

La videollamada de tres minutos fue uno de los pocos momentos en que sus familiares pudieron verla durante ese largo periodo.

La familia espera respuestas

Con la confirmación de su muerte, la esperanza de volver a recibir a Mónica en casa terminó después de casi seis meses.

Ahora sus seres queridos enfrentan una nueva etapa mientras esperan conocer todos los detalles sobre lo ocurrido.

La familia busca respuestas sobre el tiempo que permaneció lejos de su hogar y las circunstancias que rodearon su muerte.

Mónica dejó atrás a sus familiares, compañeros de estudio y personas que esperaban volver a verla con vida.

Tenía 13 años, estudiaba séptimo grado y apenas comenzaba a construir sus planes para el futuro.

Las circunstancias que rodearon su desaparición y posterior muerte continúan generando interrogantes en medio de la situación de violencia que afecta al Catatumbo.

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